top of page

COLUMNA DRAGONES. Códigos modernos, valores ausentes

  • 1 may 2013
  • 2 Min. de lectura

El pasado domingo, mi hijo y un servidor, charlamos y nos tomamos una foto con los adultos mayores que empacan las compras en el HEB. A petición de una amable empacadora montamos la foto en Facebook con la siguiente etiqueta: “los viejitos de HEB con E. Holguín y con Franco Holguin”.

El reclamo no se hizo esperar, algunos “amigos” se molestaron por aquello de “viejitos”, que al parecer es un término despectivo; ofensivo, pues. Habría que informarle a Piero, al cantautor ítalo-argentino de “Mi querido viejo” que su canción ya no es políticamente correcta.

Al parecer también es incorrecto que los cónyuges que “no nos cocemos al primer hervor” nos andemos diciendo viejo o vieja. En el Tercer Milenio hay nuevos códigos en el lenguaje que tenemos que respetar, so pena de ser calificados de discriminadores, xenófobos, segregacionistas, etc. Hay nuevos y estrictos códigos para comunicarte con: una mujer, una persona de la tercera edad, una persona de color (¿qué hay alguien que no tenga color?), un indígena, un menor de edad, un ser humano con discapacidad.

Sin embargo muchos nos preguntamos si esos modernos códigos están vacíos, si son elegantes etiquetas semánticas que encubren una dramática realidad: la mujer sigue en segundo término en la pirámide política y económica. En los EE.UU triunfó un tipo que ha demostrado un total desprecio por el género femenino. En México, el indígena es el grupo étnico más discriminado y más pobre. En muchas partes del mundo los de piel diferente son segregados y los ancianos despreciados y considerados una carga para la sociedad.

Mientras mi hijo y un servidor nos fotografiábamos en el HEB, con los adultos mayores, mi mujer sufría un accidente en una banqueta de la colonia San Isidro (Torreón, Coahuila), mismo que la dejó conmocionada por algunos minutos. Muchos autos y peatones pasaron, indiferentes, al lado de ella, personas de altos y medios recursos. Nadie la auxilió, nadie solicitó ayuda, nadie le preguntó siquiera que era lo que le sucedía, nadie intento reanimarla.

Sola (una mujer de 57 años) tuvo que incorporarse, sola tuvo que caminar hacia su casa, desorientada y desconcertada. Desconcertada y triste por la falta de solidaridad de sus vecinos, de sus semejantes.

Sí, mientras yo cometía el grave error de decirle “viejitos” a mis amigos de HEB, mi amada “vieja” yacía abandonada en una banqueta de la ciudad. Ojalá que un servidor y otros estemos equivocados y que los modernos códigos no sean únicamente etiquetas vacías; códigos sin valores, pues.


Comentarios


Featured Posts
Recent Posts
Search By Tags
Follow Us
  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic
  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • Google+ Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Pinterest Social Icon
  • Instagram Social Icon

© 2018 Administrada por Alejandro Holguín de la Torre. Orgullosamente creada con Wix.com

bottom of page