El Nuevo Virrey
- 2 ago 2018
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Pertinente idea la de López Obrador la de eliminar las delegaciones federales, mala idea la de integrarlas todas en una coordinación de delegaciones. Expongo argumentos:
Todos sabemos para qué sirven la mayoría de las representaciones estatales de las secretarías federales, es decir las delegaciones federales: para nada técnico que beneficie a la comunidad y para instrumentar el clientelismo político. Por ejemplo, la delegación de SEDESOL en Coahuila, una onerosa oficina, siempre ha sido administrada por un funcionario que le debe el puesto al gobernador y que por lo tanto está al servicio del partido en el poder. Y no me digan que los ciudadanos coahuilenses y los torreonenses se verían afectados, o inclusive se darían por enterados, si desapareciera la delegación de la Secretaría de Economía en Coahuila (SE) y su subdelegación en Torreón. Y ni cómo defender al representante estatal de la Secretaría de Gobernación, cuya única función es llevarle los chismes locales al jefazo de Bucareli. Considerando los costos de las delegaciones, su ineficiencia e inutilidad funcional, celebro que se cierren sin mayor trámite; sin embargo, considero un grave error el integrar a todas las representaciones en una coordinación general. Y es que el titular de dicha oficinota estatal se convertiría en un tata mandón cuyo poder sobrepasaría, o por lo menos igualaría, al del gobernador en turno, ya que por sus manos pasaría la autorización de muchos de los programas, proyectos y presupuestos federales. López Obrador va en el camino correcto si su intención es centralizar el poder, y/o restarle fuerza a los virreyes estatales, entronizando otro virrey (uno de sus confianzas); pero, tomaría una ruta incorrecta si su intención es hacer más eficiente la función pública, respetando el régimen federal en el que supuestamente estamos inscritos. En el Siglo XXI, en plena era del conocimiento, no es necesaria la presencia física de un funcionario o de una oficinota para atender la demanda regional por un programa de apoya federal (financiamiento, subvención, obra pública, infraestructura, etc.) Bastaría con que el ciudadano, la entidad o el municipio, que desee acceder a dicho programa sea elegible y cumpla con los requisitos y metodología que dicho programa federal ha establecido previamente y a los que puede acceder digitalmente.
De un admirador de Juárez, de un liberal, esperamos el respeto: al mandato federalista de la Constitución Política Mexicana, a la autonomía de las entidades federales y al municipio como célula básica del Estado.




















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