Tenis sin sorpresas
- 6 ene 2017
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El Abierto Australiano está a la vuelta de la esquina y como amante de las victorias inesperadas deseo que un joven alce el trofeo de campeón. Lamentablemente será difícil pues ningún jugador nacido después de 1989 ha conseguido ganar un título de Grand Slam ni un torneo de Masters 1000. La nueva generación de tenistas no carece de talento, sólo tuvieron la “fortuna” de toparse con tres leyendas; Federer, Nadal y Djokovic. Estos tres entran en la lista de los ocho jugadores que han ganado los cuatro torneos de Grand Slam.
El deporte blanco nos había acostumbrado a ver campeones en plena adolescencia. El legendario Pete Sampras ganó su primer US Open a los 19 años. Boris Becker fue campeón de Wimbledon teniendo 17 y Bjorn Borg logró ganarlo sin perder ningún set con tan solo 20 primaveras. En la década de los ochentas y noventas el sacador se enfocaba en sacar duro para correr hacia la red y terminar rápido con un fuerte remate o volea. El que recibía tenía como desafío contraatacar los embates del sacador. Preponderaban fuerza y agilidad. Los jóvenes tenían la ventaja.
Hoy en día la pelota viaja más rápido. Es riesgoso subir a la red después de sacar y los jugadores han optado por la consistencia desde el fondo de la cancha. Los puntos son largos y normalmente gana el que comete menos errores no forzados. La paciencia es elemental y ahora los jugadores maduros son los que mandan.
Madurez y concentración es lo que les falta a algunos jóvenes con talento de sobra. Para muchos Nick Kyrigios de 21 años tiene potencial para ser número uno mundial y saca tan bien que un día consiguió 37 saques as enfrentando a Nadal, sin embargo indisciplinas como discutir con los aficionados en pleno partido le han prohibido seguir avanzando.
Otro joven virtuoso que algunos atrevidos llamaron el sucesor de Federer es Bernard Tomic. Ahora es más conocido por su mal comportamiento que por su talento y ha sido detenido por conducir a exceso de velocidad y por no bajar el volumen de su música en un hotel.
Por la inconsistencia mencionada me parece claro que no es ni cerca la mejor camada de jugadores jóvenes, sin embargo me parece que debemos ser pacientes con ellos y disfrutar de Federer, Djokovic, Nadal, Stan Wawrinka y Andy Murray que conforman la generación dorada del tenis. Los dos últimos tardaron en ganar su primer Grand Slam pero nunca se dieron por vencidos y ahora a diferencia de décadas anteriores no sólo dominan uno o dos jugadores sino cinco.
Tanta competencia ha hecho que los grandes sigan con hambre de triunfo y reinventando su forma de jugar. Nadal ya no es el pasa bolas que sólo espera el error del rival, ahora ha mejorado su volea y es mucho más agresivo. Federer inventó la “SABR”. El tenis ha evolucionado y ahora tal vez tendremos que esperar que los jugadores cumplan 28 años para verlos en su apogeo.





















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