¿Hasta dónde llega nuestra responsabilidad de lo que compramos? Por Susana Estens
- 24 oct 2017
- 3 Min. de lectura
Siempre podremos encontrar la relación entre medio ambiente y salud. El caso de los residuos eléctricos-electrónicos no es la excepción.

Cuando se adquieren llantas nuevas para nuestro vehículo, o se compran artículos eléctricos o electrónicos, ¿Cuál es el destino final de estos productos?, ¿Sacarlos a la banqueta y que se los lleve cualquier persona que pase?, ¿Es lo correcto? ¿Entregarlos al camión de la concesionaria PASA es válido?
“Un poquito solamente, no tengo tiempo, no sé qué hacer con los residuos, no sé dónde ponerlos, no sé a dónde preguntar, a mí que me importa, todos contaminan, volteen a ver a la empresa fulanita, pago por el servicio de recolección, para eso son mis impuestos….” Y por otra parte: “qué sucia está la ciudad, porqué tiran la basura por la ventanilla en los camiones, la ciudad fulanita de tal está más limpia que Torreón, en Estados Unidos no tiro basura porque me multan, porqué en nuestra ciudad no se recicla….”
Estos son algunos de los comentarios con los que nos encontramos. Algunos opuestos en su mensaje, pero finalmente no se asume que nuestro estilo de vida, la comodidad con la que vivimos y lo que compramos, tiene impacto sobre nuestro entorno y medio ambiente.
Los residuos a los que me refiero en las primeras líneas, son residuos denominados por la legislación ambiental como residuos de manejo especial. Es competencia del estado su regulación, pero la realidad es que son los municipios los impactados por estos residuos y por lo tanto son las autoridades municipales, en colaboración con los otros órdenes de gobierno, los que deberán facilitar el camino para que los residuos de manejo especial lleguen a dónde deban llegar.
En Canadá y Estados Unidos existen varios mecanismos exitosos que pudieran también implementarse en México. Se conocen como responsabilidad extendida del fabricante (Extended Producer Responsability, EPR). Son varias modalidades, pero básicamente es el productor o fabricante el que asume la responsabilidad financiera por la recolección y reciclaje de los electrónicos que se desechan. Dependiendo de cuál estado se trate, la aportación del fabricante puede ser en proporción con el volumen de los equipos eléctricos-electrónicos que colocan en el mercado, o bien del volumen que el sistema recolecta. También se reparten los productos “huérfanos” de los fabricantes que ya no están en operación.
Otra modalidad es la tarifa adelantada por reciclaje (advanced recycling fee ARF, o advanced disposal fee, ADF) que el consumidor paga al comprar los equipos en cualquier sitio donde los vendan. Dicha tarifa es administrada por el estado y la transfiere a los recicladores y recolectores.
En México, ya se ven opciones para regresar las televisiones que resultan obsoletas o que simplemente se desea desechar (que es otro tema que valdría la pena analizar). Sony lanzó una campaña durante agosto y septiembre de 2017 en tiendas muy conocidas, para que las personas que donaran sus televisores recibieran a cambio un cupón de descuento hasta de $5,000 adicional a las promociones para compra una nueva pantalla de marca especificada.
(http://mexico.corresponsables.com/actualidad/%E2%80%9Cel-paso-la-mejor-calidad-de-imagen%E2%80%9D-por-el-medio-ambiente-y-la-sociedad).
Siempre podremos encontrar la relación entre medio ambiente y salud. El caso de los residuos eléctricos-electrónicos no es la excepción. Aquellos residuos que se entregan a recolectores callejeros o que se dejan en las banquetas, son quemados para la recuperación de metales y lo que se quema nos lo respiramos todos.
La modalidad de responsabilidad extendida del fabricante ha sido muy exitosa para el caso de las llantas: genera empleos y ahorra costos al servicio municipal de limpieza. En Columbia Británica, Canadá, el comprador de llantas paga $5.00 can, extra, por cada llanta que adquiere. El total de esta eco-tarifa se dedica a la recolección y reciclaje de las llantas, vea el sitio de Tire Stewardship BC en https://www.tsbc.ca/ecofee.php.
En el caso de México, y específicamente La Laguna, esto adquiere un cariz especial, al ser ya una zona donde se propagan los moscos causantes de dengue, zika y chigunguya. Las llantas no deben ser abandonadas ya que se convierten en sitios de proliferación de moscos o en otro de los casos, quemadas para la obtención de acero.
TODO se conecta. Seamos conscientes que lo que compramos llegará al final de su vida útil, y que es nuestra responsabilidad disponer correctamente de este residuo. Siempre hay algo que contribuir a nuestro entorno.
susanaestens@hotmail.com




















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